Los errores no se niegan, se asumen;
La tristeza no se llora, se supera;
El amor no se grita, se demuestra;
Se fuerte para que nadie te derrote
Se noble para que nadie te humille
Se humilde para que nadie te ofenda
Y sigue siendo tu, para que nadie te olvide.
Te quiero
Te quiero.
Te quise desde el primer momento en que te
vi.
Te quise incluso antes de verte por primera
vez.
♥
Porque te vi venir y no dudé..
Te vi llegar, y te abracé..
y puse toda mi pasión para que te quedaras
y luego te besé! y me arriesgué con la verdad..
Te acaricié y al fin abrí mi corazón para que tú pasaras..
Te vi llegar, y te abracé..
y puse toda mi pasión para que te quedaras
y luego te besé! y me arriesgué con la verdad..
Te acaricié y al fin abrí mi corazón para que tú pasaras..
El hombre sufre no por lo que le pasa, si no por lo que interpreta..
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
Podrías nombrar miles de personas, que te han molestado, hecho sufrir, llorar y hasta enloquecer, por el hecho de no ser lo que esperabas, o irse simplemente de tu vida como si nada pasara.
Pero ¿sabes que? nombres a quien nombres la respuesta no es tu ex, tus viejos, tu novio o hasta tus amigos... Todo es mucho mas simple de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie puede hacerlo, a menos que vos se lo permitas y le entregues el control de tu vida!
Cuando de nuestra felicidad depende, lo ultimo que debemos hacer es depositarla en manos, en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones. Cada día estoy más convencida de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.
Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué no me mira? Esto es una clara demostración de que no se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Podrías nombrar miles de personas, que te han molestado, hecho sufrir, llorar y hasta enloquecer, por el hecho de no ser lo que esperabas, o irse simplemente de tu vida como si nada pasara.
Pero ¿sabes que? nombres a quien nombres la respuesta no es tu ex, tus viejos, tu novio o hasta tus amigos... Todo es mucho mas simple de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie puede hacerlo, a menos que vos se lo permitas y le entregues el control de tu vida!
Cuando de nuestra felicidad depende, lo ultimo que debemos hacer es depositarla en manos, en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones. Cada día estoy más convencida de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.
Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué no me mira? Esto es una clara demostración de que no se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede. La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".
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